lunes, 27 de febrero de 2012

Los medio bajo.

Los cartones en las calles se arriman, se juntan las especies ante la gran puerta de reclamos y desdichas, pero se consumen en las fuentes a los pies de los pastos secos, se arrodillan y piensan, que los vestidos de revolución son la moda, que el maquillaje de anarquía es la moda, que la mentira de la televisión es la moda y la policía y los políticos también son moda y ellos se arrastran en el suelo y mendigan una vida, llenando ollas encorvándose como gatos espantados, desgastando los pulmones y preguntándose cuándo serán ellos la moda, mientras el pelo se oscurece y el trabajo los consume, mientras los de arriba los manejan como marionetas envolviéndolos unos sobre otros y ellos allí, arrastrados sin gritar ni mirar, sin reír, en la puerta de reclamos y desdichas, deseando que algún día cuando la gran puerta se abra, los de abajo no pasen por sobre sus cabellos y los de arriba, por fin, corten los hilos.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Jamás volví por un pedazo de muerte, jamás me senté en el suelo que ya había ensuciado, jamás volteé por una pizca de nube, bajé al vacío y luego volví a la vida, qué vida.
y no me caigo con las piedras y no me gustan los colchones y no necesito compañía y no leo en los balcones y no necesitaba de nada, ni de tus tréboles ni tus retratos, no necesitaba mas que el oxígeno y mis vicios y mirar el cielo, caerme al suelo y reírme del cemento.
Divagué por tanto tiempo, no escuchaba ni sentía y maté tanto la vida y las heridas en los dedos y la dulce compañía y tus palabras entre el vestido y mis palabras entre los dientes.
Jamás necesité morir en tus ojos, ni acercarme con la brisa, pero entonces las palabras se desvanecieron, las miradas perduraron, la vida se detuvo.
Un click al cigarrillo y la tierra deja de girar, no respiro y penetro en tus ojos, entonces suelto el humo y el mundo sigue y eso no se desvanece... nunca.