Yo que soy como la acera húmeda en invierno
como el viento quejumbroso, como las nubes
cuando forman demonios atacándose.
Yo que siempre río cuando el cielo se abre
y entre pasillos oscuros grito ocho veces
tu nombre.
Yo que me siento en el techo de la desdicha
Yo que siempre río cuando el cielo se abre
y entre pasillos oscuros grito ocho veces
tu nombre.
Yo que me siento en el techo de la desdicha
fumo un cigarro y me prendo fuego,
a veces me pienso rendida ante los desastres.
las explosiones que vienen desde adentro,
me rindo ante el centenar de preguntas,
me rindo ante el infierno,
y dejo que los pensamientos me nublen
el cerebro.
Porque a todos nos gusta caer a veces
y dejo que los pensamientos me nublen
el cerebro.
Porque a todos nos gusta caer a veces
y yo sin ser la excepción, me azoto
contra la acera
húmeda en invierno
y me reflejo en el cemento.
Reflejo lo blando y empalagoso del corazón
reflejo la piedra de las entrañas
y no me levanto en ningún minuto
porque a veces cuando caemos
el suelo reconforta más que el cielo.