martes, 29 de abril de 2014

Yo que existo

Yo que soy como la acera húmeda en invierno
como el viento quejumbroso, como las nubes
cuando forman demonios atacándose.
Yo que siempre río cuando el cielo se abre
y entre pasillos oscuros grito ocho veces 
tu nombre.
Yo que me siento en el techo de la desdicha
fumo un cigarro y me prendo fuego,
a veces me pienso rendida ante los desastres.
las explosiones que vienen desde adentro,
me rindo ante el centenar de preguntas,
me rindo ante el infierno,
y dejo que los pensamientos me nublen 
el cerebro.
Porque a todos nos gusta caer a veces
y yo sin ser la excepción, me azoto
contra la acera húmeda en invierno
y me reflejo en el cemento.
Reflejo lo blando y empalagoso del corazón
reflejo la piedra de las entrañas
y no me levanto en ningún minuto
porque a veces cuando caemos
el suelo reconforta más que el cielo.