viernes, 30 de septiembre de 2011

el pulso de mis venas viaja desde el centro hasta las orillas de mis uñas
busco tu boca pero sólo consigo tu sonrisa que muerde entre los cabellos de mi cabeza
me gustan los granos de arena cuando pasan entre tus dedos
como si cada grano fuese mi cuerpo
intoxica mis pupilas con las tuyas y toca mis entrañas con tu sudor
me gusta tu silencio y tu voz
me gusta la pestilencia de la sangre de un gato y me gusta tu color
cuando el azul se adentra entre mis ojos entonces sé que te vas
desde una parte de mi vientre te llamo, pero mi cerebro calla mi pesar
desde una parte de mi vida te deseo
pero yo no sé que es desear
el escupitajo de tus recuerdos me hace temblar
tambaleo entre las rocas, entre caminos y cielos
tropiezo con el pasado, pero tú estás al final
el pasado no importa, mientras seas el camino que me lleve al final
ecualiza tus sentidos y mis sentidos se inclinarán

miércoles, 28 de septiembre de 2011

16

Paso bajo la estrella enfurecida
que con fuego quema la punta de mi cabeza
soy un quince sin su vestido rosa
que miraba su blanco rostro desde una esquina
más me gusta el verde
su investidura era verde.

Paso bajo la estrella enfurecida
oculta bajo espasmos de tabaco
soy un dieciséis sin su película
que besaba sus delgados labios
escondidos tras su marca de vida

Paso bajo la estrella enfurecida
oculta bajo las lágrimas del cielo
cuando el cielo llora él llueve
la cordura me lo arrebató de los labios.


domingo, 25 de septiembre de 2011

Mi Amigo

Tengo un amigo que siempre me habla extravagancias mas yo me doy ánimo para escuchar cada una de ellas y en mi imaginación a veces suelen cobrar sentido. Mi amigo hace explotar su cabeza a diario y tiene que darse el tiempo de buscar los restos de ella. Me pregunta si he visto sus orejas o sus ojos en alguna parte de mi habitación con un tono medio burlesco, creyendo que yo no entiendo su manera de imaginar situaciones extremas, sin embargo él no tiene idea que nada está en su imaginación, que realmente todo está explotando y que en mis pies podrían haber restos de sus cejas. Pero no los hay, porque es difícil que un pedazo de él llegue a otra persona, porque los pedazos de él nunca llegan a nadie. Es por eso que quizás a veces antes de explotar se siente tan solo que se introduce en las habitaciones dentro de su cerebro, porque sólo allí se siente acompañado, porque todo él puede estallar dentro de su mente y ésta tomaría sus partes con cuidado y las guardaría.
En una de mis vidas quise poder tocar las piezas reventadas de la cabeza de mi amigo, pero no supe cómo hacerlo sin quemarme. Ni siquiera sabía por qué las veía y peor aún, por qué no me asustaba. Nunca le dije a nadie, pero habían noches en que su cabeza explotaba dentro de la mía y me desesperaba al punto de querer arrancarme los sesos, pero cuando lo veía y sentía que no podía tocar ninguno de sus pedazos realmente, me sentía triste, pero conforme.
Es curioso que sus pedazos no puedan caer sobre alguien y más curioso aún es que nadie vea que él explota, pero por eso mismo ahora es mi amigo, porque al fin pude entender, después de todas las veces que hemos muerto y nacido, porque ahora cuando revienta yo veo cada uno de sus pedazos, sin dejar que ninguno me toque.



jueves, 22 de septiembre de 2011

Primavera

Me gusta dibujar en mi mente caricaturas de Alicia con un largo vestido floreado, fumando un cigarrillo a orillas de un río, reflejándose en el pasto, con el rostro verde de pena, verde pasto.
Junto a ella un Tomás retratando el río, sin pedirle permiso ni nada. Alicia verde de pena, Tomás azul de alegría, Tomás es como el mar.
Ambos son medio miserables, pero cuando están juntos el pasto es alegría y el mar tristeza.
Mi dibujo de Alicia es medio abstracto porque no sé dibujar rostros, sólo sé dibujar carteras, pero si tuviese cara de cartera, entonces ya no estaría verde de pena.
Mi dibujo de Tomás no lo puedo describir muy bien, aunque lo tenga en mi mente. Mi cabeza me traiciona y pinta su rostro con esfumado.
Hay mucho pasto en mi cuadro y muchas flores, pero Alicia sigue verde de pura pena.
A ratos Tomás le habla, para mostrarle un retrato del cielo, Alicia le sonríe sin dejar de fumar su cigarrillo.
Ahora dibujo un cigarrillo consumido, Alicia vive tres veces al día y se fuma sus tres vidas.
Tomás la mira de vez en cuando y piensa en sus manos.
Las manos de Alicia son feas así que no las dibujaré, no hay que imaginarlas tampoco, Alicia ya no tiene manos.
Podría dibujar el vientre de Tomás aunque no fuese necesario. Es azul igual que él, suave como las nubes, dulce como un algodón de azúcar y delicado como sus ojos, adornado con su cicatriz de humano.
A ratos Tomás se duerme en mi dibujo y Alicia lo mira con entusiasmo. Dibujo ahora una Alicia con ojos negros y gigantes, de pupilas muy dilatadas y delatoras, esperando que Tomás no despierte todavía, sentada sobre una gota de sus lágrimas verdes de pena.
Me gusta el dibujo de Alicia mirando a Tomás dormido, así que concluyo mi trabajo y enmarco todas mis caricaturas terminadas, clavándolas en las paredes de mi imaginación. Me gustaría ponerles algún nombre, pero sólo eran Alicia y Tomás tendiéndose una mano, una mano que tenía las uñas muy largas.


miércoles, 14 de septiembre de 2011

Abril

Algunas veces me siento
miro mis manos
y veo tu vientre
veo tu vientre en mis manos
mis manos en tu vientre
mis manos son mi vida

Algunas veces me fumo un cigarrillo
te veo en el humo
en el humo veo tus labios
me fumo la vida
viendo tus labios
tus labios son el tabaco

Algunas veces lloro en el bosque
y te veo junto a un árbol
temblando de susto
un árbol también eres tú
el viento también me hace temblar

Algunas veces sonrío
y entonces ya no te veo
ya no eres vientre
ni labios, ni humo
ni tiemblas, ni lloras

Si me vieras cuando sonrío
lo hago igual que siempre
pero es abril todavía
es abril todos los días

martes, 13 de septiembre de 2011

Un árbol en otoño

Avanzan
van recorriendo el camino
empezaron todos conmigo
ahora todos son muchos

Se cansan muy rápido
la vida es una cancha de fútbol
a mi no me gusta el fútbol
y todos son pocos

voy a mitad del camino
ya nadie quiere ir conmigo
todos se han desplomado
dejaron todos sus pesares atrás
olvidaron su otra vida
encontraron una luz para brillar
Todos son nadie

Sigo mi camino
cuando ya todos se encontraron
yo sigo esperando
yo sigo en pie
como un árbol en otoño
que espera por su invierno

viernes, 9 de septiembre de 2011

Si hilamos palabras sin sentido entonces ¿Qué obtenemos? Un chaleco de recuerdos y de hilo, así como le gustan a Alicia. Ella no sabe que los chalecos de hilo no sirven en otoño y como le gusta tanto hablar con las hojas secas que se enojan con los árboles, se olvida que siente frío en toda aquella época. Pero este chaleco sería distinto, sería de hilo por supuesto, pero de hilo de palabras sin sentido, recuerdos sin sentido, pensamientos, en fin, a la gente le gusta las cosas sin sentido, como si la vida viniese con un manual de "cómo quitarle sentido a tu existencia".
Podríamos aprender de igual forma a zurcir un pantalón con emociones.
Alicia es muy torpe, siempre rompe sus pantalones, los lleva donde el sastre que sólo ocupa su tiempo en coquetear con su máquina de coser y ni se esmera en hacer bien su trabajo de zurcir. Ahí es cuando entonces deberíamos aprender a zurcir pantalones con emociones. Si estás triste, arregla tus pantalones con tu tristeza y si estás feliz también. Todas las personas desean estar triste siempre, como si sólo la tristeza supiese zurcir un pantalón.
Finalmente los zapatos nos miran con expresión indiferente. Piensan que no podremos hacer nada con ellos, sin embargo, deberíamos aprender a no usar zapatos.
Los pies de Alicia son muy delicados, viven enfermando, a veces se resfrían y engordan como si hubiesen comido un refrigerador completo. Entonces Alicia los arropa bien y los envuelve en muchos vestidos y zapatos. Ahí es cuando los pies de Alicia lloran. Odian los zapatos y como ellos no tienen boca, no pueden defenderse.
La gente piensa que sus pies están felices con zapatos, siendo que los pobres lloran y lloran todo el tiempo y al final del día, por fin, descansan.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Entre tréboles volví a ver las manos de Tomás
el día iba de la mano con mi alma
pero la felicidad era chiquitita

Cuando veo a Tomás no quiero que se vaya
pero la felicidad es chiquitita

Tomás no existe, he mentido
yo lo inventé y lo enamoré
yo lo vestí y lo desvestí

Tomás no existe para nadie sólo para mi
lo he visto entre verde y azul, con un pañuelo grisáceo
lo he sentido entre manos y uñas
lo he desterrado de mi vientre y de mi luna

Tomás siempre vuelve, menos hoy
porque hoy la felicidad ya no es chiquitita
porque hoy no he secado mis pulmones
porque hoy, hoy no soy interesante.

Tomás no importa si vienes y no me hablas
no importa si vienes y no me miras
sólo quédate a mi lado, con un cigarrillo y una sonrisa
y yo seré feliz, te prometo que seré feliz.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Siempre

El día estaba bastante frío como para que Siempre tocara la puerta de mi morada. Años habían pasado desde la última vez que nos habíamos visto, sin embargo golpeteaba de la misma forma que cada noche recordaba. No pensé verla ese día, Siempre era tan impredecible, mas yo la conocía perfectamente y no solía llegar los días fríos de invierno. La última vez que conversamos me había dicho lo mucho que gustaba de la primavera, por eso viajaba tanto, para eternamente estar en aquella abrumantemente floreada y alegre época y no tener que soportar el desolador invierno.
Vacilé un segundo. Quizás estaba confundiéndola y sólo era alguien que sabía tocar mi puerta perfectamente igual a cómo tocaba Siempre, sin embargo al escuchar un sutil "ábreme" supe de inmediato que era Siempre, mi Siempre. Cuando la vi allí en el umbral de mi puerta me pareció no reconocerla, su belleza era intoxicante y lograba envenenar cada uno de los poros de mi cuerpo.
No entendí porque la veía tan atrayente tomando en cuenta que la última vez que nos vimos se veía bastante disminuida. Quizás su presencia me agotaba, y ahora me sentía bastante ridículo al pensar aquello. Siempre era la más bella de todas y yo me abrumaba con su existencia.
Me sorprendió cuando ella me dijo que necesitaba hablar conmigo, que necesitaba estar en mí, ya no podía seguir siendo una nómada, tenía que estar en un lugar fijo y el lugar más calentito que conocía era mi feo corazón.
Le digo feo ya que los corazones no son como los dibujan en las libretitas, si no más bien son bastante feos, amorfos, rojos e inseguros, viven temblando y son demasiados importantes como para que me gusten.
La miré sin expresión, o con una expresión de asombro bastante vaga y la dejé inmiscuirse en mí, a fin de cuentas, a mi me encantaba Siempre y no tendría ningún problema en tenerla en mí hasta que se le diera la gana.
Por desgracia todo esto pasó en la misma época que conocí a Tomás y la muy ingenua de Siempre se enamoró de él. Aún no entiendo que le vio, pero cayó rendida a sus pies, como si en él se encontrara la eterna primavera, pensé que me dejaría, que se iría con él, pero en realidad me condenó, al caer ella, en consecuencia, caí yo. Nunca perdonaré a Siempre, yo la amaba, pero ella me traicionó.

Tomás te amaré por Siempre, toda la culpa la tiene Siempre.