Hoy, a vísperas de
nuestro cuadragésimo encuentro y luego de varios meses de infinito
desasosiego, he encontrado el instante perfecto para mostrarte el
siguiente mensaje que con tinta negra
he grabado en mis labios. El mensaje que
revela mi anhelo de que el caminar juntos
nos diera certeza, ésa que nos indique que
volveremos a vernos en noches de
invierno y también en días frescos, que
desearía existiera para así entonces
hacer del caminar un hábito, colgar los
espasmos y pasear a orillas de
un lago mientras nos mordemos con
vehemencia los últimos miedos.
Que si así fuera, nos escucharían gritar
felicidad mientras la certeza
nos pisara los pies; que nuestras bocas ya
nunca ignorarían el
presente, no buscarían un futuro, no
hablarían sobre lo que
ya no es. Deseo pudiésemos aprender a
sentir la ausencia
del miedo y caminar sobre kilómetros
de sueños, tener
certeza de nuestro reencuentro al
final del camino,
certeza de que al final de todos los
capítulos
aún podrás contar conmigo
y yo contigo.