lunes, 17 de marzo de 2014

Prólogo

Hoy, a vísperas de nuestro cuadragésimo encuentro y luego de varios meses de infinito desasosiego, he encontrado el instante perfecto para mostrarte el siguiente mensaje que con tinta negra 
he grabado en mis labios. El mensaje que revela mi anhelo de que el caminar juntos 
nos diera certeza, ésa que nos indique que volveremos a vernos en noches de 
invierno y también en días frescos, que desearía existiera para así entonces
hacer del caminar un hábito, colgar los espasmos y pasear a orillas de 
un lago mientras nos mordemos con vehemencia los últimos miedos. 
Que si así fuera, nos escucharían gritar felicidad mientras la certeza 
nos pisara los pies; que nuestras bocas ya nunca ignorarían el 
presente, no buscarían un futuro, no hablarían sobre lo que 
ya no es. Deseo pudiésemos aprender a sentir la ausencia
del miedo y caminar sobre kilómetros de sueños, tener 
certeza de nuestro reencuentro al final del camino, 
certeza de que al final de todos los capítulos 
aún podrás contar conmigo 
y yo contigo.