Avancemos
A fin de cuentas no somos
Impredecibles
Imprescindibles
No estamos destinados
Ni nos encontramos al azar
A fin de cuentas ni el azar ayuda
En nuestra búsqueda
Detengámonos
¿Hemos construido?
Mírame
¿Acaso hemos destruido?
¿Acaso has descubierto el miedo
dentro de ojos ajenos?
Si habiendo escrito toneladas de aventuras
Intangibles, intocables
Cuánto cuesta escribir una palpable
Cuán triste puede ser plasmar el fin
Y tocarlo con los dedos
Con altanería, atrevimiento
Y que escupas la verdad frente a todas las puertas
Creas que lo fortuito está en la vuelta
Esa que aún no aprendes a completar
Sin tropezar.
Puedes esconderte tras torres de soledades
que vengan desde todos sitios
soledades personales, ajenas
profundas y superficiales
y crear un nido, enrollarte
apartar el frío, esconder el miedo
y que la angustia conquiste cada una de las paredes
Pero antes que la represión te consuma
puedes mostrarte, frente a mí
puedo arrancar tus torres, reconquistarlas
y enseñarte que la libertad no puede esconderse en piedra
o encerrarse en palacios ni castillos
y enseñarte que la felicidad que no conocemos
se construye al tiempo que la torre se destruye.
martes, 24 de diciembre de 2013
viernes, 20 de diciembre de 2013
El lóbulo de la oreja
Me recuesto
a tu lado, muy cerca para quemarme bien
El agua
helada me invita a la idea, me enfría
Una vez, dos
veces
Para que
desee el fuego, la intensidad, el sufrimiento.
Y nos demoramos un minuto en desnudarnos
Diez
segundos en mi polera, veinte en tu pantalón
Cinco
segundos en tu polera, veinticinco en mi pantalón.
Pero,
¿Cuánto
tiempo nos toma desnudar el sentimiento, las ganas, el deseo?
¿Cuánto más
desnudar la libertad, la vida, la soledad?
Me desnudas
hasta el llanto
Te desnudo
hasta la ropa
Me detengo
seis veces, para arrancarte la piel
Desnudar la
mente, la conciencia
Pero sólo
logro desnudar el deseo
Y te miro a
los ojos, para desnudarte las pupilas
Vestirte con
mi aliento
Con mis
pensamientos
Pero me
pierdo
Me pierdo
entre tu cuerpo y los besos
Entre tus
ojos y las mentiras
Y el pánico
entra en mi cabeza
Y me
envuelvo entre tus brazos
Para que me
protejas, para que desnudes el miedo
Y tú como buen amante, me desnudas hasta las
entrañas
Y en la
adversidad tus dedos se visten de ternura
Arrancan la
timidez, la brutalidad
Y me
acarician el lado más suave,
Más virgen
El lóbulo de
la oreja.
Me pregunto
quién te enseñó a desnudar el ser
Me pregunto en
qué pared encontraste el tesoro
Que te enseñó
a desnudarme hasta ser vulnerable
En cuerpo,
mente, espíritu, vida.
Y yo que lo intento tantas veces, hasta con los
dientes
Pero no
aprendo ni a desvestir tu risa
Ni tu
vergüenza, ni tu cariño.
Te miro y ahora
sé que jamás podré despojarte de algo más que no sea ropa
Me miras con
culpa, con una pena bien vestida,
Y podríamos
despedirnos con un beso, un hasta nunca,
Hasta podría
despedirnos la mismísima verdad.
Podrían mis
ojos despedir a tus pupilas
Tus manos a
mi cintura y a mi sonrisa,
mis
dientes despedir a tu labio inferior
O podrían tus
dedos despedir al lóbulo de mi oreja.
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