martes, 24 de diciembre de 2013

Al fin

Avancemos
A fin de cuentas no somos 
Impredecibles
Imprescindibles
No estamos destinados 
Ni nos encontramos al azar
A fin de cuentas ni el azar ayuda
En nuestra búsqueda

Detengámonos 
¿Hemos construido? 
Mírame 
¿Acaso hemos destruido?
¿Acaso has descubierto el miedo
dentro de ojos ajenos?

Si habiendo escrito toneladas de aventuras
Intangibles, intocables 
Cuánto cuesta escribir una palpable 
Cuán triste puede ser plasmar el fin
Y tocarlo con los dedos
Con altanería, atrevimiento 

Y que escupas la verdad frente a todas las puertas
Creas que lo fortuito está en la vuelta
Esa que aún no aprendes a completar
Sin tropezar. 

Puedes esconderte tras torres de soledades
que vengan desde todos sitios 
soledades personales, ajenas
profundas y superficiales
y crear un nido, enrollarte 
apartar el frío, esconder el miedo
y que la angustia conquiste cada una de las paredes

Pero antes que la represión te consuma
puedes mostrarte, frente a mí
puedo arrancar tus torres, reconquistarlas
y enseñarte que la libertad no puede esconderse en piedra
o encerrarse en palacios ni castillos 
y enseñarte que la felicidad que no conocemos 
se construye al tiempo que la torre se destruye. 



viernes, 20 de diciembre de 2013

El lóbulo de la oreja


Me recuesto a tu lado, muy cerca para quemarme bien
El agua helada me invita a la idea, me enfría
Una vez, dos veces
Para que desee el fuego, la intensidad, el sufrimiento.

Y nos demoramos un minuto en desnudarnos
Diez segundos en mi polera, veinte en tu pantalón
Cinco segundos en tu polera, veinticinco en mi pantalón.

Pero,
¿Cuánto tiempo nos toma desnudar el sentimiento, las ganas, el deseo?
¿Cuánto más desnudar la libertad, la vida, la soledad?

Me desnudas hasta el llanto
Te desnudo hasta la ropa
Me detengo seis veces, para arrancarte la piel
Desnudar la mente, la conciencia
Pero sólo logro desnudar el deseo

Y te miro a los ojos, para desnudarte las pupilas
Vestirte con mi aliento
Con mis pensamientos

Pero me pierdo
Me pierdo entre tu cuerpo y los besos
Entre tus ojos y las mentiras
Y el pánico entra en mi cabeza
Y me envuelvo entre tus brazos
Para que me protejas, para que desnudes el miedo

Y  tú como buen amante, me desnudas hasta las entrañas
Y en la adversidad tus dedos se visten de ternura
Arrancan la timidez, la brutalidad
Y me acarician el lado más suave,
Más virgen
El lóbulo de la oreja.

Me pregunto quién te enseñó a desnudar el ser
Me pregunto en qué pared encontraste el tesoro
Que te enseñó a desnudarme hasta ser vulnerable
En cuerpo, mente, espíritu, vida.

Y yo que lo intento tantas veces, hasta con los dientes
Pero no aprendo ni a desvestir tu risa
Ni tu vergüenza, ni tu cariño.

Te miro y ahora sé que jamás podré despojarte de algo más que no sea ropa
Me miras con culpa, con una pena bien vestida,
Y podríamos despedirnos con un beso, un hasta nunca,
Hasta podría despedirnos la mismísima verdad.
Podrían mis ojos despedir a tus pupilas
Tus manos a mi cintura y a mi sonrisa,
mis dientes despedir a tu labio inferior
O podrían tus dedos despedir al lóbulo de mi oreja.