lunes, 4 de julio de 2011

Un día de vida

La calle es ciega, fría, oportunista de vez en vez. Abres un poco la ventana de tu reducida casa, miras hacia fuera y entonces escuchas el susurro infinito de los árboles que enamoran a las oscuras nubes. Sientes envidia. Evades tus pensamientos a fin de seguir con la monotonía de tu día, de tus meses, de tus años. Piensas en qué harás mañana, si es que hay mañana. A modo de trivialidad quizás, ya que los mañanas no varían en tu vida. En ciertas ocasiones maldices tu suerte, y entonces eres feliz, pues maldecir lo que tienes nunca ha sido un hábito y te deja respirar, un poco, fuera del mar de tu rutinaria vida.

Piensas si sería mejor conseguir un abrigo largo y frondoso, las noches de invierno suelen congelar a medias, el cuerpo tibio de los seres humanos, pero luego entiendes que no tendría sentido conseguirlo, pues tu alma está aun más fría que el agua que se azota contra las aceras. Es ahí cuando te entristeces por una milésima de segundo y extrañas tu estufa. Volteas mirando hacia el interior de tu casa y vez allí el aparato, apagado, inútil, no calentando a nadie. Nunca conseguiste mantenerla prendida, contigo, por más de media hora y entonces piensas: “todas las estufas son iguales”. Sabes que tu posición es bastante extremista y errónea, pero creer en eso te hace sentir un tanto más joven e inmaduro.

Has llegado a un instante en tu vida donde te encuentras en una oscura habitación sin salida, que algunos denominan mente. Un momento en el cual, aunque te resistas, te absorben tus propios pensamientos y ya no sabes si abordar a ellos es la mejor o la peor opción.

Has llegado a aquel momento de tu vida en el cual te arrepientes de haber matado alguna vez tu tiempo y añoras volver a aquella época en la cual la vida te insistía en que vivieras de manera liviana, sin embargo malgastabas tus horas pensando en los pequeños problemas que aquejaban tu existencia.

Te sientes inútil. Vuelve hacia ti tu propia imagen de adolescente a modo de flash back y sientes como la vida se te iba de las manos paulatinamente. Te ves a ti mismo vuelto una especie de zombie, un muerto caminante de película de terror barata, un ser inmiscible que trata de inmiscuirse en una sociedad que va en contra de cualquiera de sus pensamientos, un típico adolescente, como te catalogaba tu psicóloga, justamente olvidando cuan absurda y maldita resultaba ser esa frase para un joven como tú.

Es justo en este instante cuando lloras. Miras tu vacía ventana y lloras todo lo que lloraste en aquella joven vida, pero ahora lo haces con una verdadera razón. Ahora tus lágrimas cobran sentido cuando caen por tus mejillas y se vuelven nada más que agua salada entre las bisagras. Y de cada uno de los vestigios de tus recuerdos, haces testigo a aquellos pajarillos que a ratos vuelan libres frente a tu casa. Les muestras a través de tus ojos, cómo desearías volver a ser libre y joven como ellos. Entonces un escalofrío recorre cada uno de los fríos espacios de tu cuerpo, y piensas que quizás estas resfriado, resfriado de recuerdos hirientes de una vida malgastada.

Volteas nuevamente y miras el interior de tu casa. Desearías llamarla hogar, pero allí dentro no existía más que un frío ser humano, que se había negado a amar. Te arrepientes de no haber visto el amor que te entregaba la luna todas las noches, de no haber visto el amor que emanaba de las flores en primavera, el de las hojas secas en otoño, y por supuesto el gran amor que siempre venía con aquel sutil aroma a… mar.

Miras tus manos, en las cuales se dibujan todos los años malgastados que han pasado por ti, todas las personas que has dejado ir y todos los errores que cometiste en los cuales el tiempo ha dejado su cicatriz por haberlo matado. Y es justamente ahora -cuando ya no crees en milagros- que desearías desde lo más profundo de tu dañado corazón, tener nuevamente un sólo día de tu joven vida.

1 comentario:

  1. me gustó, pero es demasiado melancólico, melancólico y bonito en realidad (soy bipolar para comentar xd). no me siento capaz de dar una opinión a algo tan tuyo, por ahora simplemente seguiré molestándote por tu sabiduría :B

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