En cada uno de los susurros de las calles
Sucios, moribundos
Candados casi cerrados de espanto
La felicidad consumió su cuerpo
Olvidó el pestilente olor de sus reminiscencias
Creyó en la puerta abierta al centro absoluto del dolor
Entró
¡Que obscuridad resguardada en aquel lugar!
Cual abismo propio de pesadillas colectivas
Se sintió olvidada en el vacío
El aroma del olvido le recordaba cosas maravillosas
Hogar encontró en aquel interior
En vano el hielo cubría su ardiente corazón
Sintió el sutil deseo de obtener aquel efímero sentimiento
Convertirlo en eterno
Eterno dolor.
Las calles mojan las aceras olvidadas por el dolor
La vanidad agota los asqueados retratos del dolor
La vida, el cielo, la tierra
La puerta y el candado
Todos recuerdan el dolor
El dolor que ahora suelen llamar amor
¡AY! Qué saben ellos del amor.
ellos no SAPBEN nada c: yo tampoco sé mucho en realidad. Prendamos un pucho uno de estos días mujer :) loh vemoh
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