domingo, 1 de abril de 2012

De dos en mil

La lluvia ya no debería caer a pedazos en días tan buenos, pero como siempre, el viento le gana a mis emociones.
Hoy llegué al árbol contando dos más mil más dos, me resultaba más fácil contar de dos en mil que mirar el árbol-atardecer o tu cara en el árbol-atardecer. O tu cara en todas las malditas partes, o todas las malditas partes en tu cara y en la mía.
Vestiré el luto por los dos años que me quedan, no me importa la inmadurez y la adolescencia, vestiré el luto por fuera y por dentro -y más adentro- y te pintaré de negro en mi ropa y en mis ojos.
Y dibujaré tu ombligo en mis cuadernos, les borraré el gusto dulce y luego arrugaré las hojas.
Y seguiré contando de dos en mil, de dos en mil, hasta que las hojas amarillas no me duelan tanto, hasta que las vea muertas y no vivas.
¿Es posible acaso estar alegre por estos días?
Recuerdo que eran las diez, quizás las nueve, en todos los relojes, eran las diez, quizás las nueve, en todos los corazones, eran las diez, quizás las nueve, en todos los amores.
Y cuando ya llegaban las cinco me dormí. La gente era feliz y yo también quería ser gente. La música retumbaba en mis oídos, retuummmbaba, tummmbaba, tuuuumb, tuuuum...

Abril me avisó, me avisó todos los días de su vida, pero yo nunca escucho a Abril, nadie nunca escucha a Abril, sólo cuentan de dos en mil o de dos en dos o de diez en cien.


1 comentario:

  1. abril me aviso que estoy vieja, y que el tiempo esta pasando muy rápido, que la vida esta pasando pero no soy capaz de hacerla mía.
    hola

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.