viernes, 20 de diciembre de 2013

El lóbulo de la oreja


Me recuesto a tu lado, muy cerca para quemarme bien
El agua helada me invita a la idea, me enfría
Una vez, dos veces
Para que desee el fuego, la intensidad, el sufrimiento.

Y nos demoramos un minuto en desnudarnos
Diez segundos en mi polera, veinte en tu pantalón
Cinco segundos en tu polera, veinticinco en mi pantalón.

Pero,
¿Cuánto tiempo nos toma desnudar el sentimiento, las ganas, el deseo?
¿Cuánto más desnudar la libertad, la vida, la soledad?

Me desnudas hasta el llanto
Te desnudo hasta la ropa
Me detengo seis veces, para arrancarte la piel
Desnudar la mente, la conciencia
Pero sólo logro desnudar el deseo

Y te miro a los ojos, para desnudarte las pupilas
Vestirte con mi aliento
Con mis pensamientos

Pero me pierdo
Me pierdo entre tu cuerpo y los besos
Entre tus ojos y las mentiras
Y el pánico entra en mi cabeza
Y me envuelvo entre tus brazos
Para que me protejas, para que desnudes el miedo

Y  tú como buen amante, me desnudas hasta las entrañas
Y en la adversidad tus dedos se visten de ternura
Arrancan la timidez, la brutalidad
Y me acarician el lado más suave,
Más virgen
El lóbulo de la oreja.

Me pregunto quién te enseñó a desnudar el ser
Me pregunto en qué pared encontraste el tesoro
Que te enseñó a desnudarme hasta ser vulnerable
En cuerpo, mente, espíritu, vida.

Y yo que lo intento tantas veces, hasta con los dientes
Pero no aprendo ni a desvestir tu risa
Ni tu vergüenza, ni tu cariño.

Te miro y ahora sé que jamás podré despojarte de algo más que no sea ropa
Me miras con culpa, con una pena bien vestida,
Y podríamos despedirnos con un beso, un hasta nunca,
Hasta podría despedirnos la mismísima verdad.
Podrían mis ojos despedir a tus pupilas
Tus manos a mi cintura y a mi sonrisa,
mis dientes despedir a tu labio inferior
O podrían tus dedos despedir al lóbulo de mi oreja.




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