Me recuesto
a tu lado, muy cerca para quemarme bien
El agua
helada me invita a la idea, me enfría
Una vez, dos
veces
Para que
desee el fuego, la intensidad, el sufrimiento.
Y nos demoramos un minuto en desnudarnos
Diez
segundos en mi polera, veinte en tu pantalón
Cinco
segundos en tu polera, veinticinco en mi pantalón.
Pero,
¿Cuánto
tiempo nos toma desnudar el sentimiento, las ganas, el deseo?
¿Cuánto más
desnudar la libertad, la vida, la soledad?
Me desnudas
hasta el llanto
Te desnudo
hasta la ropa
Me detengo
seis veces, para arrancarte la piel
Desnudar la
mente, la conciencia
Pero sólo
logro desnudar el deseo
Y te miro a
los ojos, para desnudarte las pupilas
Vestirte con
mi aliento
Con mis
pensamientos
Pero me
pierdo
Me pierdo
entre tu cuerpo y los besos
Entre tus
ojos y las mentiras
Y el pánico
entra en mi cabeza
Y me
envuelvo entre tus brazos
Para que me
protejas, para que desnudes el miedo
Y tú como buen amante, me desnudas hasta las
entrañas
Y en la
adversidad tus dedos se visten de ternura
Arrancan la
timidez, la brutalidad
Y me
acarician el lado más suave,
Más virgen
El lóbulo de
la oreja.
Me pregunto
quién te enseñó a desnudar el ser
Me pregunto en
qué pared encontraste el tesoro
Que te enseñó
a desnudarme hasta ser vulnerable
En cuerpo,
mente, espíritu, vida.
Y yo que lo intento tantas veces, hasta con los
dientes
Pero no
aprendo ni a desvestir tu risa
Ni tu
vergüenza, ni tu cariño.
Te miro y ahora
sé que jamás podré despojarte de algo más que no sea ropa
Me miras con
culpa, con una pena bien vestida,
Y podríamos
despedirnos con un beso, un hasta nunca,
Hasta podría
despedirnos la mismísima verdad.
Podrían mis
ojos despedir a tus pupilas
Tus manos a
mi cintura y a mi sonrisa,
mis
dientes despedir a tu labio inferior
O podrían tus
dedos despedir al lóbulo de mi oreja.
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