domingo, 12 de enero de 2014

Quédate un ratito

Podría decirte quédate un ratito
aquí en el nido donde no hace frío
Podría neutralizar los bordes donde no nos juntamos 
arrancarles los ojos, tacto y oídos
y por si acaso un bicho quisiera entrar 
invitarle a un café, para tenerlo cerca
por si ayuda a encontrar la verdad. 

Acaso la existencia a veces se ríe 
de nosotros, por no quedarnos ni un ratito
apunta con el dedo allí, acá
justo en los lados donde no hay frío 
y se queda hecha nudo, 
hundiéndose entre tu estómago y mi pecho. 

Podría decirte quédate un ratito 
aquí donde no hay conciencia 
hacernos olvidar que la existencia se ríe
que hay frío y bichos 
que nunca tenemos café 
y mucho menos verdad. 

Podría decirte ándate un ratito
y llenar la tristeza con lágrimas 
acurrucarme justo ahí en los bordes
donde no nos juntamos 
y borrar de la garganta y los labios
el perfecto te quiero que estuve ensayando
cinco veces en ocho días 
veinte veces en un mes

¿Podrías decirme que me vaya un ratito,
que dejemos el baile y el juego,
que me lleve la verdad y los bordes,
sacar mi pecho de tu estómago,
y mis mejillas de tus manos?


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