aquí en el nido donde no hace frío
Podría neutralizar los bordes donde no nos juntamos
arrancarles los ojos, tacto y oídos
y por si acaso un bicho quisiera entrar
invitarle a un café, para tenerlo cerca
por si ayuda a encontrar la verdad.
Acaso la existencia a veces se ríe
de nosotros, por no quedarnos ni un ratito
apunta con el dedo allí, acá
justo en los lados donde no hay frío
y se queda hecha nudo,
hundiéndose entre tu estómago y mi pecho.
Podría decirte quédate un ratito
aquí donde no hay conciencia
hacernos olvidar que la existencia se ríe
que hay frío y bichos
que nunca tenemos café
y mucho menos verdad.
Podría decirte ándate un ratito
y llenar la tristeza con lágrimas
acurrucarme justo ahí en los bordes
donde no nos juntamos
y borrar de la garganta y los labios
el perfecto te quiero que estuve ensayando
cinco veces en ocho días
veinte veces en un mes
¿Podrías decirme que me vaya un ratito,
que dejemos el baile y el juego,
que me lleve la verdad y los bordes,
sacar mi pecho de tu estómago,
y mis mejillas de tus manos?
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