martes, 23 de septiembre de 2014

Te quise ocho veces

Te retraté un lugar
La cueva 
Un espacio certero dónde avanzar
Me enseñaste a esperar
A decir que sí, a soñar
Nos entregamos mil veces 
Tú a mí, yo a ti
En noches de insomnio nos acompañamos
Y era todo siempre así
Como un gato con vergüenza por sentir
Como un perro sin respuestas por vivir

Y a pesar que por aquí bien cerquita también llovía
El amor cubría nuestras cabezas
Y aunque la distancia impedía tomarte las manos
Las palabras me ayudaban a rozarte la esencia

No sé cuando fue que te fuiste 
Ni por qué vomitaste el amor entregado
Pero desapareciste, yo ni me enteré
Y te llevaste cielo, camas, ojos y uñas
Eso sin contar el pedazo de corazón
Que ni por si acaso quisiste devolver

Y yo me pregunto en qué parte de la cueva te perdiste
Para regresar a buscarte
Porque ciertamente la ausencia
Es tanto más terrible que el desconsuelo
Aunque a veces también viceversa

Sin embargo, a estas alturas
Quién más me entristece eres tú ahí muy solo
Porque yo podría reencontrar consuelo
Y volver a retratar paisajes, calles y cuevas
Pero a ti, amor, ¿a ti quién te querrá como lo hacía yo?


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.