se veía en blanco y negro
pero mucho gris.
el calor le corrompía la cien
sentía el hálito de la fermentación
pero las olas azotaban sus pensamientos.
le vi venir una vez, otra vez
le vi venir diez veces
le vi azotarse contra mis pensamientos
las olas chocaban entre su cerebro y su cráneo
la vida se esfumaba en el humo de su alma
se escurría como una larva entre los dedos
se consumía como una vida en penumbra
Y lo vi venir, imperativo y artista
distinguido hasta los tobillos
lo vi llegar a mí
y se me incrustó en la mirada
como una mota que envenena la vista.
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