Digamos que estoy
Que me siento mientras balbuceas.
Digamos que no escuché lo que dijiste ayer
Y que me divierten las copas en tu cuerpo
Digamos entonces que te sientes feliz
Por mí y por ti
Y que yo me siento a conversar contigo
Un rato, alrededor del frío.
Imaginemos que no te fuiste ese día
Imaginemos que en vez de irte, viniste
Que llegaste, me besaste las mejillas y
Derramé chocolate,
Que te reíste y me limpiaste con el pecho.
Evitemos pensar que pregunté por la ropa sucia
Pensemos que en realidad las manchas rojas
Me gustaban.
Imaginemos que no me asustas
Que no me asusta pensar que no estarás
Que me gusta el tambaleo cuando llegas,
que lo quiero imitar.
Imaginemos que no me estoy preguntando
Por qué la mancha en tu camisa llama más tu atención que yo
Por qué los gritos son más fuertes que la compañía
Por qué no me dejas ser menos pequeño,
para burlarme de la realidad y ensuciar mi polera.
Digamos que no te fuiste ese día
Hagamos como que detuvimos el tiempo
Una semana antes, dos meses, cinco años
Que levantaste la cabeza
Que me miraste y al fin me notaste,
Que entonces vaciaste la copa y te sentaste a mi lado
Me tapaste los brazos con tu chaleco
Sonreíste y jugamos a la escoba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.