Los amantes no se cansan de jugar
a escondidas por el callejón oscuro
no se cansan de bailar
de ir y venir, como si de eso valiese la estancia
la estancia aquí, en la orilla del mar
o quizás en la orilla de la calle
la orilla que los une como falso destino
como si se quisiesen juntar
como si los amantes realmente se quisiesen amar
los amantes no se cansan de estar
caminan a través de plazas, de lagos
de fríos sueños, de fríos miedos
no se cansan de jugar a que se entienden
de jalarse el cabello
y besarse la sonrisa
los amantes no se cansan de imaginar
no se cansan de volar
de encenderse las mejillas y abrir las compuertas
de mostrar caras enojadas
a veces tristes
a veces indiferentes
no se cansan de sentir
como si de eso dependiera
el cielo
hay amantes, como tú, que llenan pueblos
ciudades de llanto
que escuchan, gimen
amantes como tú, que son abismos
estrechos, profundos
blancos de nada
y hay otros como yo, que nublan mentes
que ahogan mares y rompen sesos
vacían latas y gritan vida
si nunca nos agotamos
si nunca nos despojamos
si nunca nos llegase el cansancio que trae consigo
la tormenta
entonces ven.
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