sábado, 16 de junio de 2012

Nunca más

Cuando eramos enanos medios grandes el mundo se mostró tal cual, así mismo, sin retórica, sin más. La felicidad golpeteó nuestras frentes y el barro nos hacía llorar. Nos volábamos a veces cuando el cigarrillo sublimaba rapidito y veías las nubes mientras mis ojos se cerraban entre tu ombligo.
Y cuando no volábamos íbamos en busca de basura-exquisita y comíamos y comíamos y nos embriagábamos hasta el vómito, mientras mojábamos los zapatos a orillas del mar, que era tan chiquito comparado con tus ojos, los grandes ojos.
Y "no te vayas" era nuestro mejor amigo.
habían veces en que escapábamos por ahí por donde matan gente, pero nosotros ibamos a matar la pena con risas, con el pelo al viento, con el amor en la garganta y la pasión en los labios.
Y otras veces tanto llanto, tanta lluvia, tantos soles, y me quejaba de tu vida y tú perdías la vista. Y me quejaba de mi vida y de las fantasías, de los encuentros y de las desdichas y tú perdías la armonía.
Y ya no me quejé más y el viento ya no voló ninguno de tus cabellos.
El café fue el mejor amigo y "no te vayas" el enemigo. Salieron los pájaros negros, salieron y salieron, salieron y desaparecieron.
Pero yo no era negra, no tanto, ellos pasaban y yo no me iba y no me voy, nunca me voy.
Y ya somos grandes enanos, ahora tu pelo con mis ojos ya no brilla y el cigarro no se siente, no lloramos con el barro y el vómito dejó de ser metáfora.
Y la vida se nos fue por entre los dedos aunque a veces la lloramos, por no transformar la alegría en recuerdos y el mar en llanto.
Tus ojos siguen siendo más profundos que mi abismo y yo sigo mojando mis zapatos, seguiremos yendo allí por donde matan gente, a matar el tiempo, o el deseo, a matar una cajetilla, a matar el odio, el amor, el hamor.
El mundo se abrirá y no cerraremos los ojos, nunca más.

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